¿QUE ES LA TOXINA BOTULÍNICA?

La toxina botulínica, es una proteína purificada que se inyecta en cantidades minúsculas en los músculos del rostro para relajarlos y prevenir la aparición de arrugas dinámicas o suavizar las que ya existen. Trata las arrugas de la frente, entrecejo, contorno de los ojos y comisuras de los labios.

La toxina botulínica actúa de forma local mediante el bloqueo de la liberación de acetilcolina, lo que se traduce en parálisis muscular temporal. El efecto final es una denervación química temporal en la unión neuromuscular sin producir ninguna lesión física en las estructuras nerviosas.

El botox es un medicamento que contiene toxina botulínica tipo A, sustancia utilizada para el rejuvenecimiento facial. Se obtiene de manera biosintética y se aplica en los músculos que causan las arrugas o líneas de expresión muy marcadas, relajándolos y manteniendo la expresión natural del paciente.

 

¿Qué beneficios ofrece?

Como tratamiento estético, la toxina botulínica ofrece una gran variedad de beneficios que la convierten en una de las opciones más demandadas por las personas que buscan eliminar los signos del envejecimiento.

El tratamiento no necesita de anestesia, ni siquiera tópica, dado que se trata de un procedimiento indoloro para el cual no se debe tener un tiempo de recuperación tampoco.

Después del tratamiento las personas pueden volver a sus actividades normales, ya que es una técnica poco traumática que no deja signos de inflamación ni de hematomas, que puedan dañar el aspecto de las personas, o causen molestias.

No se necesitan contar con pruebas de alergia para su aplicación, y es capaz de adaptarse a los rostros y la forma de gesticular de cada persona.

El resultado final una vez aplicado la toxina botulínica, es muy natural, gracias a que no cambia el volumen y la proporción del rostro, siendo una mejor opción que otros productos de relleno utilizados en este sector.

Además, es un tratamiento que se puede aplicar en cualquier momento del año, incluso se recomiendan al menos dos sesiones anuales, de esta manera se puede mantener su efecto sobre la piel, el cuál suele durar entre 3 a 9 meses aproximadamente.

Los resultados después de su aplicación son progresivos, se notarán las primeras dos semanas y son definitivos después de estos 15 días.

Un tratamiento con mala fama

Son muchas las personas que todavía piensan que aplicarse la toxina botulínica, también conocida como bótox, puede provocar resultados antinaturales, ya que se relaciona con rostros inexpresivos o planchados.

Sin embargo, esto está muy lejos de la realidad, ya que estos detractores no conocen en verdad los efectos de este tratamiento estético, los cuales son mejores que muchos otros más agresivos, y que terminan dejando resultados menos naturales.

Los resultados de este tratamiento se pueden incluso graduar, permitiendo a las personas elegir la atenuación de las arrugas para así obtener la expresividad que desea, dependiendo de las zonas a tratar, y de acuerdo al criterio y recomendación del médico que lo aplica.

Igual siempre es recomendable hacerse este tratamiento en una clínica especializada, de esta manera se garantiza el uso de productos de calidad, la supervisión de un profesional, y los mejores resultados en la aplicación de la toxina botulínica.

¿Cuándo no se recomienda?

Es importante conocer las situaciones en las que no se recomienda la aplicación de la toxina botulínica, de esta manera se evitan posibles problemas que terminen por dañar la salud de las personas. No se puede utilizar durante el embarazo y en el período de lactancia. Tampoco cuando haya una inflamación epidérmica, es decir, en la piel donde se aplicará la inyección del bótox.

Si los pacientes están tomando medicación anticoagulante o antibióticos, como los aminoglucósidos, no deben realizarse este tratamiento, tampoco quienes sufran de trastornos neuromusculares, o sean alérgicos a uno de los componentes del bótox.

EL TRATAMIENTO